Las reservas de divisas de China cayeron inesperadamente en enero bajo el umbral de los tres millones de millones de dólares por primera vez en casi seis años, aunque un endurecimiento de los controles regulatorios parecía estar disminuyendo las salidas de capitales al exterior.
En los últimos meses, China ha tomado una serie de medidas para dificultar el traslado de dinero fuera del país y estabilizar a su tambaleante moneda, incluso aunque el presidente de EU, Donald Trump, volvió a acusar a Pekín de mantener al yuan muy subvalorado.
Las reservas en divisas bajaron en $12,300 millones en enero a $2,998 millones de millones, por encima del declive de $10,500 millones estimado por economistas encuestados por Reuters.
Aunque la marca de tres millones de millones de dólares no es considerada como determinante por Pekín, existe cada vez más preocupación por la rapidez con la que el Gobierno despliega medidas para enfrentar la situación, lo que genera dudas sobre por cuánto tiempo más podrán las autoridades defender sus reservas y su moneda.
Algunos analistas temen que una reducción significativa y sostenida de las reservas lleve a Pekín a devaluar el yuan, tal como lo hizo en 2015, lo que podría provocar un caos en los mercados financieros globales e incrementar las tensiones políticas con el Gobierno de Estados Unidos.
Aunque Pekín se apresuró a restar importancia a la caída de las reservas bajo los tres millones de millones de dólares, el declive podría reforzar el argumento de China respecto a que no está devaluando deliberadamente a su moneda antes de la publicación de un informe semestral de EU en abril sobre manipulación de divisas.
El descenso de enero fue de hecho mucho menor a la caída de $41 mil millones de dólares reportada en diciembre y se trató de la baja menos acentuada en siete meses, lo que indica que las nuevas medidas de China para controlar el éxodo de capitales parecen estar funcionando.
