Empresas mexicanas están retrasando inversiones y adelantando importaciones para protegerse contra variaciones drásticas del tipo de cambio por posibles episodios de volatilidad, a medida que las negociaciones comerciales del Tlcan llegan a su clímax y se acercan las elecciones presidenciales de julio.
Desde productores de pan hasta minoristas y firmas constructoras, más de una docena de las mayores empresas de México expresaron en las últimas semanas sus preocupaciones, emitiendo expectativas conservadoras pese a que datos económicos apuntan a un repunte de la segunda economía de América Latina.
Grupo Bimbo, la panificadora más grande del mundo, dijo que estaba retrasando gastos de capital y ajustando costos debido a un entorno económico volátil en medio de la campaña presidencial.
Aunque ninguna gran empresa lo mencionó por su nombre, la perspectiva de un gobierno liderado por el candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador está comenzando a desestabilizar los mercados.
El político tiene una ventaja de dos dígitos en todas las encuestas importantes y el peso mexicano cayó un 2% en solo un día en abril, afectado por la incertidumbre política. “Estos no son tiempos normales: hay mucho en juego para México en esta elección”, dijo el director general de Bimbo, Daniel Servitje.
“La situación actual (...) exige una postura cautelosa”, agregó.
