El director de la NASA, Jim Bridenstine, anunció ayer que el desarrollo de su próximo gran cohete, el SLS, sufre nuevos retrasos y que la agencia espacial quiere confiar a cohetes privados la futura misión alrededor de la Luna.
Boeing desarrolla desde hace años para la NASA el Space Launch System (SLS), que sería el cohete más potente jamás construido, con el objetivo de retomar las misiones tripuladas alrededor de la Luna primero y posteriormente para aterrizar en el satélite. Una cápsula para astronautas, Orion, está siendo construida por Lockheed-Martin y Europa.
Después de tres años de retraso, la primera misión no tripulada, que consiste en un viaje de ida y vuelta a la Luna, llamada “EM-1”, había sido ya pospuesta hasta junio de 2020.
Pero “SLS ha tenido dificultades para mantener su calendario”, dijo Bridenstine en una audiencia en el Senado. “Nos enteramos la semana pasada de que no podríamos cumplir el cronograma”.
