La agencia de calificación de riesgo Fitch Ratings mantuvo la calificación en AAA(slv) de la emisión de $650 millones lanzada por el Aeropuerto Internacional de Tocumen, S.A. en 2013.
La nota de esta emisión llegó a estar en perspectiva negativa, pero en mayo de este año, luego de que Tocumen lanzara una nueva emisión por $575 millones, recuperó la perspectiva estable.
Esta emisión despejó las dudas generadas sobre la liquidez de Tocumen para completar la terminal 2, pero hizo que se elevara el nivel de endeudamiento de la compañía estatal a 11 veces su Ebidta, indicador que refleja las ganancias antes de intereses, depreciaciones, impuestos y amortizaciones. Aunque señala que el nivel de apalancamiento es elevado, Fitch espera que se vaya reduciendo gradualmente.
Al cierre del mes de octubre, Tocumen había recibido ingresos por $190 millones, $41 millones más que en los 10 primeros meses del ejercicio anterior. La administración de la terminal espera completar el año con más de $220 millones de ingresos.
El aumento está sustentado por el mayor tráfico y la mayor actividad comercial, la llegada de nuevas aerolíneas y el aumento de $10 en el impuesto de salida del aeropuerto desde el pasado mes de enero. A partir de 2017, la tasa para el desarrollo del aeropuerto será reajustada en $2 adicionales.
La entrada en operaciones de la nueva terminal 2, prevista para la primera mitad de 2018, generará nuevos ingresos que ayudarán al repago de las deudas.
La agencia considera que los riesgos que eventualmente podrían afectar la capacidad de pago de los compromisos de Tocumen, S.A. están controlados.
Sobre el impacto por la inclusión en la Lista Clinton de Grupo Wisa, empresa que ocupa parte del espacio comercial de la terminal, Fitch señala que en un primer momento la administración manifestó su intención de terminar la relación comercial, algo que finalmente no sucedió por la ausencia de bases legales y porque el concesionario está cumpliendo con sus obligaciones.
No obstante, Wisa se vio obligado a dejar alrededor de ocho locales en el aeropuerto. Temístocles Rosas, director financiero de Tocumen, S.A., señaló a este diario que los locales, dedicados principalmente a la venta de ropa, se volvieron a alquilar en unas condiciones más favorables para la terminal.
Esa pérdida de espacios y de facturación ha hecho que Wisa deje de ser el principal cliente de Tocumen, S.A., posición que ahora ocupa Attenza Duty Free, la marca de las tiendas libres de impuestos de Motta Internacional.
El menor aporte de Wisa, cuyas tiendas no pueden recibir cobros en tarjetas de crédito por las restricciones impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, ha sido compensado con otras operaciones de la terminal, puntualizó Rosas.
Para la agencia, “el impacto en las finanzas del aeropuerto producto de este evento es marginal y limitado a los años fiscales 2016 y 2017”.
ODEBRECHT
Tampoco ve Fitch que haya un creciente riesgo de construcción en la terminal 2, edificio de 75 mil metros cuadrados, que tendrá 20 nuevas puertas de abordaje y elevará la capacidad del aeropuerto de 12 millones a 20 millones de pasajeros.
El contratista en esta obra es la constructora brasileña Norberto Odebrecht. Señalada por el escándalo de corrupción de Petrobras y con su expresidente Marcelo Odebrecht detenido por este caso, la empresa ha visto debilitada su posición financiera y ha sufrido varias rebajas en su calificación de crédito.
Para Fitch, el riesgo generado por este escenario se mitiga por el nivel de avance de la obra, la experiencia de la empresa en la ejecución de proyectos de diseño y construcción, por una fianza de cumplimiento otorgada por ASSA Compañía de Seguros y por una retención en los pagos de los trabajos pendientes.
Al cierre de octubre, la terminal acumula un 60% de avance. Las obras pendientes están relacionadas con la construcción del techo, los cerramientos del edificio y el montaje de canales bajo tierra. Se prevé que los trabajos terminen a finales de 2017 y que la terminal opere completamente en la primera mitad de 2018.
