La batalla de décadas que libran los supermercados de Europa se está trasladando a Estados Unidos, lo que acentúa la presión competitiva en un sector envuelto en una guerra de precios fomentada por la deflación.
Aldi, conocido por los bajos precios de sus productos de marca propia, planea gastar $3 mil 400 millones en los próximos 5 años para abrir 900 supermercados, anunció la compañía.
La inversión llega en momentos en que su rival de descuento europeo, Lidl, se prepara para abrir sus primeros locales estadounidenses esta semana, con planes para llegar a 100 en el verano (boreal) de 2018. Un cliente hace compras en un supermercado Aldi en Hackensack, Estados Unidos.
La expansión de los gigantes alemanes de marcas privadas en Estados Unidos podría aumentar la presión para que minoristas convencionales como Wal-Mart Stores Inc. y Kroger Co. bajen sus precios.
La nueva competencia en este sector de bajo margen llega durante una espiral deflacionaria en la que los precios de los alimentos caen desde hace 17 meses consecutivos, el período más largo en más de 60 años.
“Hay en juego una enorme cantidad de valor que se desplazará a Lidl y Aldi”, dijo Kent Knudson, socio de Bain & Co. “Las tiendas de comestibles tradicionales no pueden permitirse perder ventas en este momento dada la competencia que hay… será muy perjudicial”.
Bain pronostica que las ventas en el denominado “segmento de grandes descuentos” del negocio de los comestibles, que incluye a Aldi y Lidl, crecerán un 10% anual hasta 2020, cinco veces más que en las tiendas tradicionales.
La batalla entre las dos empresas de comestibles de capital cerrado se intensificará el jueves, cuando Lidl abra 10 tiendas en 3 estados. Analistas han estimado que podría instalar hasta 600 locales en Estados Unidos en los próximos cinco años. Aldi dice que contará con 2 mil 500 comercios en todo el país para 2022, lo que la convertiría en la tercera cadena de supermercados de Estados Unidos, según la compañía.
