El coreano Samsung develó ayer en Nueva York su último modelo de teléfono inteligente, el Galaxy Note 9, en momentos en que enfrenta una desaceleración de las ventas.
De lejos a la cabeza de las ventas de teléfonos celulares inteligentes en el mundo, Samsung registró no obstante, una caída de 22% en su facturación en el último trimestre.
La empresa atribuyó esta sacudida a las ventas decepcionantes de su modelo Galaxy S9, lanzado en marzo. La intensificación de la competencia de las marcas chinas, sobre todo de Huawei, explica también esa desaceleración.
El modelo Galaxy Note 9 presentado ayer, y que saldrá a la venta el 24 de agosto, contiene una serie de mejoras y novedades, pero no innovaciones radicales.
Principalmente el fabricante reforzó la memoria, con una primera versión a 128 gigaoctetos pero también otra a 512 gigaoctetos.
También es posible agregarle una extensión, elevando la capacidad a un teraocteto (To), algo inédito en un teléfono inteligente.
El gigante surcoreano mejoró asimismo la capacidad de sus baterías, que desde ahora pueden durar todo el día sin ser recargadas, cualquiera sea el uso que se haga del teléfono.
Samsung desarrolló asimismo las capacidades del lápiz digital, marca de fábrica del modelo Note.
Con conexión Bluetooth, podrá ser utilizado como un control remoto, lo cual permite por ejemplo activar el smartphone a distancia para sacar una foto.
Su precio será de $1,250 en Estados Unidos, contra $1,000 de la versión 128 Go, o sea más que el iPhone X en su versión 256 Go, vendido en torno a $1,150.
