La ciudad colonial más antigua de América se ha volcado a reparar calles y renovar las fachadas de sus construcciones antiguas. El plan de Santo Domingo es rejuvenecer su cara y atraer a varios de los cientos de miles de turistas que prefieren pasar su tiempo en la playa que en la capital.
Los dueños de negocios están encantados mientras las autoridades invierten millones para cambiar la imagen del centro histórico. El Banco Interamericano de Desarrollo aprobó $120 millones para mejorar la infraestructura de la isla.
