MADRID, España. Los paraísos fiscales y el secreto bancario estuvieron en el banquillo de los acusados durante un panel que discutió sobre el impacto del terrorismo en las instituciones financieras.
El dinero sucio –que proviene o se destina a financiar actividades terroristas– se refugia en los paraísos fiscales y el secreto bancario impide que las autoridades puedan seguirle la pista a las transacciones sospechosas, concluyeron expertos internacionales durante la Cumbre sobre Terrorismo, Democracia y Seguridad, que culminó el pasado viernes con la denominada "Agenda de Madrid".
Panamá está clasificado como "paraíso fiscal cooperador" en la lucha contra el blanqueo de capitales, según los criterios de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Hasta el año 2000, el país había figurado en una lista negra porque la OCDE consideraba que la supervisión financiera era demasiado "flexible" y mantenía ciertas normas de confidencialidad en las cuentas bancarias.
Cuando el terrorismo domina la agenda internacional, las grandes potencias –que en su mayoría pertenecen a la OCDE– enarbolan como bandera la "transparencia total" en las operaciones financieras, en parte para evitar el movimiento de dinero terrorista, pero al mismo tiempo para evitar la evasión de impuestos de sus nacionales a través de jurisdicciones con regímenes fiscales "preferentes". Madelaine Albright, ex secretaria de Estado de Estados Unidos, dijo "tenemos que buscar formas eficientes para rastrear el dinero de los terroristas y no podemos permitir que haya zonas en el mundo donde no se pueda obtener información sobre cuentas bancarias y sociedades sospechosas, pues los terroristas usan los sistemas financieros globales para operar".
Otro de los más vehementes críticos al secreto bancario y los paraísos fiscales fue Peter Eigen, presidente de Transparencia Internacional (TI), quien destacó que tales jurisdicciones permiten que los terroristas puedan guardar dinero en "cuentas opacas", manteniendo sus identidades ocultas para no ser alcanzados por las autoridades. "El secreto bancario es el amparo de los terroristas", afirmó.
Una de las recomendaciones de la "agenda de Madrid" es la expansión de unidades de inteligencia financiera que faciliten la cooperación efectiva entre las agencias gubernamentales y las instituciones financieras en todo el mundo.
Cinco días después de los actos terroristas en Nueva York, se informó desde Zurich, Suiza, que una sociedad financiera con sede en Panamá y una filial en Lugano al sur de Suiza, Taqwa ("temor a Dios" en árabe), podría haber servido para operaciones financieras de Osama bin Laden.
Luego de esto, en octubre de ese año, la Unidad de Análisis Financiero (UAF) de Panamá detectó el registro de la sociedad anónima Saudi Investment Company Panamá Corp. de Sheikh Yeslam Binladim, hermano de Osama bin Laden, la cual –según la UAF– nunca realizó operaciones financieras en el país.
