La anglo-holandesa Royal Dutch Shell avisó que sus resultados serán peores de lo esperado, dos semanas después de la llegada de un nuevo patrón que tendrá que enderezar el rumbo de la gran empresa petrolera.
El grupo, cuyos resultados habían caído en los últimos trimestres, advirtió en un comunicado que sus resultados del cuarto trimestre, que serán anunciados el 30 de enero, serán “significativamente inferiores a los recientes niveles de rentabilidad”.
Las razones están en unos gastos de explotación en alza y unos volúmenes de extracción a la baja, a causa de las tareas de mantenimiento de las instalaciones de petróleo y gas.
Los resultados también se han visto perjudicados por el debilitamiento del dólar australiano, las pérdidas en Estados Unidos y los problemas de seguridad en Nigeria.
Shell espera anunciar unas ganancias a precio actual –un indicador que excluye la variación del valor de las reservas de hidrocarburos– de $2 mil 200 millones en el trimestre, una caída del 70% respecto a los $7 mil 300 millones de un año antes.
En el conjunto de 2013, los beneficios a precio actual ascenderán a $16 mil 800 millones en comparación a los $27 mil 200 millones en 2012, una caída de 38%.
El beneficio neto del último trimestre sufrirá, según las previsiones, una caída de 73% o $1,800 millones en comparación a los $6 mil 700 millones un año antes.
En el conjunto de 2013, la caída será de 38.5% o $16 mil 400 millones en comparación a los $26 mil 700 millones en 2012.
Se trata de un mal comienzo para el director general, Ben van Beurden, que reemplazó el 1 de enero a Peter Voser.
“Nuestro rendimiento en 2013 no es el que esperaba de Shell”, lamentó Van Beurden. “Nos concentraremos en la mejora de los resultados financieros”.
