Frente al aumento del desempleo y del individualismo, los sindicatos están perdiendo terreno en Europa, pero siguen siendo la principal arma contra las desigualdades salariales.
“¡Es falso pensar que los sindicatos pertenecen al viejo mundo!”, declara optimista Thiébault Weber, de la Confederación Europea de Sindicatos (CES).
Los sindicatos son “necesarios”, sobre todo en lo que se refiere a la distribución de la riqueza, la reducción de las desigualdades o las condiciones de trabajo, enumera este sindicalista.
Sin embargo, el sindicalismo europeo debe hacer frente a un “gran desafío”: defender el “sistema de protección social” que ayudó a construir, pero “sin una base como la que tenía antes”.