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Soluciones a las pérdidas y desperdicios de alimentos

Tras años de progresos durante más de una década, el hambre ha vuelto a crecer. A nivel global existen 815 millones de personas subalimentadas y en nuestra región, este flagelo afecta al 6.1% de la población. Son 39.3 millones de personas que no cuentan con los alimentos suficientes para llevar una vida activa y saludable.

Aun con estas cifras, la dimensión de las pérdidas y desperdicios de alimentos en el mundo es alarmante. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de todos los alimentos producidos se pierde en algún punto de la cadena alimentaria, con consecuencias sobre la seguridad alimentaria y nutricional y el medio ambiente. Esto significa que cantidades enormes de los recursos destinados a la producción de alimentos se utilizan en vano.

Reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos se convirtió́ en un compromiso global a partir de la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda 2030, suscritos por 193 países en la Asamblea General de Naciones Unidas. En la región, este interés se ha enmarcado en el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la Celac 2025. Estos compromisos se centran en la sensibilización sobre el impacto de las pérdidas y el desperdicio de alimentos y la búsqueda de soluciones para evitarlos, como el desarrollo de políticas, estrategias y programas para la prevención y reducción, apoyo a los programas y proyectos de inversión implementados por los sectores público y privado, el desarrollo de investigación y tecnologías para el aprovechamiento de alimentos y la facilitación de la recuperación y donación de alimentos.

Para continuar avanzando se hace necesario alianzas con organizaciones benéficas y bancos de alimentos, que de igual manera contribuyen a reducir el hambre, la malnutrición y el desperdicio, al rescatar de manera segura los alimentos que son aptos para el consumo humano, antes de que sean desechados. En Panamá, por ejemplo, la Fundación Banco de Alimentos distribuye alimentos a una red de organizaciones beneficiarias que brindan programas alimentarios, tales como albergues, hogares, comedores, asilos e iglesias, que se comprometen a no comercializar ninguno de los alimentos recibidos en ninguna de sus formas. Desde 2014 se han rescatado más de 3 mil 600 toneladas de alimentos, equivalente a más de 10.8 millones de platos servidos, impactando positivamente a más de 68 mil personas.

Los desafíos en América Latina y el Caribe aún son grandes, pero debemos sumar esfuerzos entre actores públicos, privados, del sector productivo, sociedad civil y academia para prevenir y disminuir la pérdida y el desperdicio de alimentos. Desde la FAO continuaremos promoviendo estas acciones intersectoriales y multidisciplinarias que permitan evitar estas pérdidas y desperdicios.

El autor es, Oficial de Agricultura de la FAO para Mesoamérica


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