La inflación de precios a la producción de China se aceleró en febrero a su mayor ritmo en casi nueve años, luego de que los valores del acero y otras materias primas extendieron un repunte, lo que reforzó las ganancias de las empresas industriales en todo el mundo.
La inflación al consumidor, sin embargo, se enfrió más que lo previsto a su ritmo más lento desde enero de 2015, lo que dejó a algunos analistas desconcertados sobre la fortaleza de la economía en general.
El índice de precios a la producción (IPP) avanzó 7.8% en febrero respecto al mismo mes del año anterior, en comparación con un aumento de 6.9% en enero, dijo la Oficina Nacional de Estadísticas.
Los analistas esperaban una ganancia de 7.7%, según un sondeo de Reuters.
La inflación de precios al productor fue impulsada en gran medida por las políticas fiscales proactivas, la especulación del mercado y las políticas de reducción de exceso de capacidad, dijo Zhou Hao, de Commerzbank en Singapur en una nota.
“Aún tenemos que ver algún traspaso significativo de los efectos de la inflación del IPP a la inflación del IPC [índice de precios al consumidor] , lo que significa que la economía de China no está sobre una base sólida”, agregó.
La tasa de inflación al consumidor de China se ralentizó a 0.8% en febrero respecto al mismo mes de 2016, luego de que los precios de los alimentos cayeron tras los feriados del Año Nuevo Lunar.
El IPC combinado de enero y febrero se fortaleció 1.7%. Los analistas consultados por Reuters habían pronosticado una subida de 1.7% del IPC en febrero, en comparación con un incremento de 2.5% en enero.
