GINEBRA, Suiza (AFP). El aislamiento de Suiza, en pleno corazón de Europa, corre el riesgo de acrecentarse aún más claramente a partir del próximo 1 de enero, con la llegada del euro en todos los países colindantes, estiman los analistas.
Los suizos, que han optado en varias ocasiones por quedar fuera de la Unión Europea, continuarán utilizando su franco, que dejará de llamarse suizo, para distinguirse, como en el pasado, del franco francés o el belga.
Pero esta situación no impide a este pueblo, conocido por su sentido de los negocios, prepararse para la llegada de la nueva moneda europea.
Los clientes extranjeros ya pueden efectuar sus pagos en francos franceses, marcos alemanes, dólares, o en otras monedas, en las grandes regiones turísticas del país. El 75% de esos ingresos provienen de la zona euro.
A partir del próximo 1 de enero, esos mismos clientes extranjeros podrán pagar en euros. Igualmente, la futura moneda europea tiene grandes posibilidades de convertirse en primordial para la industria suiza del turismo, que el año pasado representó el 6.5% del Producto Interno Bruto.
Las diferentes asociaciones profesionales ya han difundido por el momento numerosos mensajes en ese sentido, aconsejando en particular a sus miembros que adapten sus ordenadores y calculadoras.
Cuando Suiza esté lista para el euro, eso nos ofrecerá numerosas ventajas, estima Heinz Keller, de la organización Suiza-Turismo.
Las estaciones alpinas suizas esperan aprovecharse de un probable realce de la actividad turística en Europa, sin que los turistas tengan que cambiar su dinero.
El aspecto más importante para nosotros es que por primera vez nos beneficiaremos de una total transparencia sobre el conjunto de precios que se practican en Europa, subraya.