Cuba anunció ayer la suspensión de nuevas licencias para ejercer ciertas actividades en el sector privado, una medida con la que el Gobierno busca frenar violaciones a la ley y la evasión de impuestos.
La medida marca un freno a la campaña de siete años para la expansión del autoempleo en Cuba, un intento para paliar el recorte de las plantillas infladas del Estado e impulsar la frágil economía doméstica de estilo soviético.
El diario Granma, del gobernante Partido Comunista, dijo que la prohibición de los nuevos permisos será temporal y aclaró que quienes ya las tengan podrán seguir operando. La publicación destacó que en el futuro no se otorgarán “de manera definitiva“ permisos como “vendedor mayorista de productos agropecuarios”.
La resolución, que entró en vigor ayer, fue publicada en la Gaceta Oficial de Cuba (www.gacetaoficial.cu) y establece la suspensión temporal de nuevas licencias para el arrendamiento de viviendas, abrir un restaurante o una cafetería, así como prestar servicios de construcción.
“La regulación enuncia que no se concederán nuevas autorizaciones para un grupo de actividades hasta tanto no concluya el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia”, dijo Granma, el diario del gobernante Partido Comunista.
Además, Granma mencionó que están restringidas las licencias de vendedor de alimentos y bebidas mediante el servicio gastronómico en restaurantes (conocidos como paladares), fregador de autos y gestor de compraventa de viviendas.
