Once países de la región Asia-Pacífico sentaron las bases de un ambicioso tratado comercial en el que no estará Estados Unidos, después de que Donald Trump decidiera retirarse de las negociaciones.
La otra gran potencia económica de la región, China, nunca fue invitada a este acuerdo cuyas primeras negociaciones se remontan a hace más de 10 años.
La decisión de Trump a principios de este año llegó por sorpresa y dejó muy tocado el llamado acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés).
Pero los 11 países restantes (Brunéi, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú y Vietnam) decidieron no rendirse y seguir adelante con las negociaciones.
Los ministros [de comercio] están satisfechos de anunciar un acuerdo en los elementos centrales del texto, indicaron los representantes de los once países este sábado en un comunicado conjunto.
Por su parte, el ministro de Comercio de Japón, Toshimitsu Motegi, uno de lo países más interesados en no dejar morir el TPP, aseguró que el acuerdo mandará un mensaje positivo muy fuerte a Estados Unido y a otros países de la región Asia Pacífico.
Las negociaciones se llevaron a cabo al margen del foro económico Asia-Pacífico (APEC).
El TPP-11 sigue siendo el acuerdo comercial más importante de los últimos 20 años, exceptuando los de la UE, destaca Deborah Elms, de Asian Trade Centre de Singapur.
Un primer borrador del acuerdo, considerado un contrapeso a la potencia económica de China e impulsado por el expresidente Barack Obama, fue aprobado en 2015, y cuando incluía a Estados Unidos representaba un 40% de la economía mundial.
