CRISIS HUMANITARIA

Técnico en Silicon Valley crea fondo para ayudar a venezolanos

Técnico en Silicon Valley crea fondo para ayudar a venezolanos
Técnico en Silicon Valley crea fondo para ayudar a venezolanos

El teléfono de Guido Núñez Mujica suena sin parar en su escritorio en un complejo de oficinas de Silicon Valley, mientras él intenta en vano concentrarse en su trabajo.

Los mensajes de texto vienen desde Santiago, Chile, a unos 9 mil 600 kilómetros de distancia, donde ayuda a reasentarse a un grupo de jóvenes venezolanos que tratan de seguir sus pasos como inmigrantes en busca de un futuro mejor.

Mientras descifra datos y escribe códigos, atiende preguntas que llegan sin cesar: ¿Cuál es la línea de autobús más rápida para llegar al centro? ¿Cómo se solicita una identificación de inmigrante? ¿Alguna idea sobre un trabajo?

Las exigencias de tiempo y energía para él son parte de su lucha en solitario por proporcionarles un nuevo comienzo en el extranjero a aquellos que permanecen atrapados en la crisis económica en su país natal.

Desde finales del año pasado ha invertido más de 40 mil dólares de su propio dinero para ayudar a unos 40 venezolanos- la mayoría de ellos completos desconocidos- a emigrar a otros países de Sudamérica.

Núñez Mujica lanzó el financiamiento colectivo de nombre Proyecto Salto para incrementar las labores de asistencia, convencido de que la única solución inmediata al caos en Venezuela es ayudar a aquellos que pueden escapar.

Hasta el momento ha recaudado 5 mil 250 dólares, pero la meta es conseguir más de 40 mil. “No hay forma de que alguien como yo pueda hacer algo sobre la situación en Venezuela, pero si puedo hacer un poco para ayudar a que la gente se vaya eso me ayuda a dormir por las noches, dijo en una entrevista desde su oficina en Slice Technologies, donde gana un modesto salario como trabajador tecnológico que plantea soluciones para mejorar la experiencia de las compras en línea.

“Sé que es una gota de agua en el mar, pero es algo que está a mi alcance”. Es una solución casera a una situación cada vez más desesperante, indicó.

Daniel Klie, de 25 años, es uno de los beneficiarios de los “micropatrocinios” de Núñez Mujica: obtuvo 200 dólares para un pasaje de avión a Santiago. Prácticamente sin ahorros, los primeros dos meses de Klie en Chile fueron un calvario. Graduado universitario con dos títulos, en periodismo y biblioteconomía, trabajó clandestinamente en una carnicería, en la que pasaba largas horas siete días a la semana por un salario menor al mínimo. Posteriormente, sostenido por los consejos y apoyo moral de Núñez Mujica, Klie obtuvo una pasantía en una agencia de publicidad y ahora tiene un trabajo de tiempo completo en el que gana alrededor de 550 dólares al mes, cinco veces más de lo que obtenía al año en sus tres empleos combinados en Venezuela.

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