En el segundo semestre del año el Aeropuerto Internacional de Tocumen comenzará el proceso para adquirir los terrenos donde se construirá la nueva pista de aterrizaje.
Estudios contratados por la terminal aérea señalan que entre 2022 y 2025 debe construirse una pista adicional, para que Tocumen tenga la capacidad de absorber el incremento de vuelos proyectados para la próxima década.
Se estima que la terminal panameña manejará 25 millones de pasajeros en los próximos cinco años. En 2016, más de 14 millones de pasajeros utilizaron las 34 puertas de abordaje que tiene en operación el aeropuerto.
Carlos Duboy, gerente de Tocumen, S.A., comentó que en los próximos seis meses entrarán a estudiar el proceso para adquirir los terrenos que serán necesarios para ampliar la infraestructura del aeropuerto.
Datos preliminares indican que Tocumen necesita adquirir 700 hectáreas para garantizar sus futuras expansiones.
El plan maestro diseñado por la sociedad Aeropuertos de París, que cubre las necesidades de Tocumen hasta 2035, establece que la terminal necesitará en menos de 10 años una tercera terminal.
Hoy día se manejan 48 aviones al mismo tiempo, sobrepasando las 34 puertas de abordaje que hay disponibles. Esta saturación genera una congestión de aviones en tierra y en el aire durante las horas de mayor tráfico, coyuntura que se registra en horas de la tarde, cuando llegan los vuelos trasatlánticos procedentes de España, Francia, Alemania y Holanda.
Actualmente, se construye una segunda terminal que tendrá 20 puertas de abordaje y le permitirá al aeropuerto manejar con cierta holgura entre 20 millones y 25 millones de personas al año.
El desarrollo inmobiliario, industrial y comercial se ha intensificado en los terrenos aledaños a la terminal panameña.

“Hay que asegurar las tierras en el corto plazo y la construcción quizás le toque al próximo gobierno”, indicó Duboy, quien agregó que entre las opciones que se han visto preliminarmente está el intercambio de tierra con los dueños de los lotes cercanos al aeropuerto.
Otra opción sería que el Estado como dueño de la sociedad anónima capitalice a la empresa para adquirir los terrenos.
Tampoco se descarta buscar un acuerdo a mediano plazo para cancelar el monto de la compra, tal como logró Tocumen con la Universidad de Panamá, que vendió 300 hectáreas por 109 millones de dólares en 2011.
El aeropuerto, señala Duboy, está inmerso en un proyecto de ampliación que supera los 1,000 millones de dólares, así que podría darse una inyección económica por parte del Estado.
Fernando Rato, vicepresidente de la Asociación Latinoamericana y Caribeña de Pavimentos Aeroportuarios, ha señalado que en el caso de Panamá es importante ir preparando las bases para construir la tercera pista de aterrizaje.
“Es un tema de capacidad, si no se construye la pista, se registrarán demoras en la operación del aeropuerto”, acotó.
Empresas vinculadas al sector estiman que la construcción de una tercera pista de 10 mil pies de longitud tomaría unos tres años.
Para maximizar la operación de las pistas existentes se han invertido más de 120 millones de dólares en los últimos dos años.
Entre los trabajos está la colocación de una nueva capa asfáltica y la reparación de grietas.
