Trabajar de manera independiente atrae cada vez a más personas. Sean hombres o mujeres, vivan en Panamá, España o Estados Unidos.
En el caso de Panamá, los trabajadores en el renglón de patronos e independientes pasaron de ser 1 de cada 4 en 2013, a 1 de cada 3 trabajadores en 2018, de acuerdo con estadísticas oficiales.
Crear sus propios ingresos, tener horarios flexibles y más tiempo para compartir con la familia son algunas de las razones que mueve a este sector de la población a dejar sus puestos de trabajo como asalariados para enfrentar nuevos retos.
Sin embargo, esta no es una situación propia de Panamá. En Estados Unidos, en un período de cinco años, la fuerza laboral independiente aumentó en 3.7 millones de personas, al pasar de 53 millones en 2014 a 56.7 millones de personas independientes el año pasado, según el quinto estudio anual Freelacing in America: 2018.
Distribución laboral
El reporte, desarrollado por Upwork y Freelancers Union, señala que 51% de los trabajadores autónomos estadounidenses priorizan el estilo de vida por encima de las ganancias.
Y es que la mayoría de las personas que deciden dar este paso, ya sea en Panamá, Estados Unidos o España, lo hace más por elección que por necesidad.
Menos ingresos a la CSS
El empleo asalariado en el sector privado panameño ha perdido seis puntos en la estructura laboral en los últimos cinco años, de 53% en 2013 a 47% en 2018, mientras los autónomos ganan terreno.
Hasta agosto de 2018, unas 611 mil 113 personas en el país trabajaban por cuenta propia, según la Contraloría General de la República. Es decir, este grupo de personas representa un 32.3% de la fuerza laboral, lo que pone en problemas, aún más, las maltrechas cuentas de la Caja de Seguro Social (CSS).
¿Por qué? Según el último reporte publicado por la CSS en 2016, solo 13% de los trabajadores independientes estaba cotizando. “De no aumentar la base cotizante, el sistema va a colapsar”, señaló René Quevedo, especialista en temas laborales.
El experto explica que este escenario y el inminente envejecimiento de la población plantean la tormenta perfecta para el complejo programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM)”.
“Vincular ese necesario aumento estrictamente al empleo asalariado privado, que se ha venido contrayendo sistemáticamente en proporción a la expansión del empleo, no tiene sentido. Es urgente buscar mecanismos para que los trabajadores informales coticen a la CSS”, añadió Quevedo.
