Llegar al aeropuerto de Isla Colón, Bocas del Toro, es toda una odisea, incluso para hacer el aterrizaje. El estado de la pista no es el mejor, y aunque se han realizado reparaciones, todavía tiene algunas deficiencias.
La historia dentro de la terminal no es diferente. Las quejas de los turistas y operadores de turismo siempre giran en torno a las máquinas de revisión de rayos X, que constantemente presentan fallas técnicas, así como el mal funcionamiento de los acondicionadores de aire y el deterioro del edificio.
Los turistas deben pagar en el aeropuerto un impuesto de entrada de 3 dólares que cobra el municipio, bajo el argumento de que los fondos se utilizan para mejorar el ornato de la isla.
Anualmente, más de 85 mil pasajeros utilizan la terminal aérea de Isla Colón, Bocas del Toro, siendo la principal entrada a este destino turístico panameño, y el tercer aeropuerto nacional más transitado después del Marcos A. Gelabert de Albrook y el Enrique Malek de David, Chiriquí.
El director de Aeronáutica Civil (AAC), Alfredo Fonseca Mora, reconoce que la condición del aeropuerto no es la mejor, y adelantó que hay un plan para trasladar la terminal a otro terreno que pertenece a los bomberos, pero habría que construir una calle de acceso.
“Esperamos que los trabajos se inicien en 2018”, comentó.
El año pasado la AAC declaró desierta una licitación para rehabilitar la pista de aterrizaje de Isla Colón, proyecto que tenía un precio de referencia de 3.3 millones de dólares, luego que los dos proponentes fueron descalificados al no cumplir con todo el pliego de condiciones.
Ernesto Orillac, presidente de la Asociación Panameña de Operadores de turismo (Apotur), comentó que el problema de Bocas del Toro, que se repite en otras terminales, no se limita a las fallas estructurales, sino al pésimo servicio que reciben los viajeros.
“Aduanas y Migración no trabajan de forma conjunta y eso afecta a los viajeros, además, hay países como Honduras que están sacando provecho a sus playas del Caribe y nosotros no sabemos explotar nuestros recursos”, comentó.
El empresario recomendó a la Autoridad de Turismo de Panamá participar en la búsqueda de una solución, ya que Bocas del Toro es uno de los principales destinos panameños que se venden en el extranjero.
Por su parte, Úrsula Kiener, ejecutiva de Air Panama Vacaciones, empresa de la aerolínea Air Panamá, única compañía que cubre la ruta Albrook-Bocas del Toro, comentó que es importante mejorar las condiciones de todas las terminales nacionales.
“Cómo es posible que en algunos aeropuertos no tengan agua para los baños públicos, ni tampoco sillas”, denunció.
Orillac y Kiener esperan que el incremento de 3 a 5 dólares que aplicará la AAC al impuesto por el uso de las terminales nacionales a todos los viajeros se traduzca en mejores servicios en los aeropuertos.




