Muchos de los turistas que pasan enfrente de la Trump Tower vienen con el único objetivo de tomarse un selfie frente al rascacielos donde el presidente electo Donald Trump está enclaustrado escogiendo a su equipo de gobierno.
Muchos sonríen, se retratan con los policías y guardias, y otros protestan contra Trump, alzando el puño con el dedo medio extendido.
La Trump Tower, siempre un atractivo turístico, es ahora más atractivo que nunca. Desde el día de las elecciones llegan multitudes de turistas con sus palos para selfis, retratándose con efectivos fuertemente armados que protegen el edificio.
“Bueno, ya tomaron su foto, sigan avanzando”, ordena un oficial a la muchedumbre frente al edificio en la Quinta Avenida de Manhattan que ha sido apodado Fuerte Trump.
El alto volumen de guardias armados, las barreras de metal y concreto y los puestos de control vial no han ahuyentado a las multitudes que se aglomeran mientras, 26 niveles arriba, está Trump consultando con sus asesores.
“Estamos presenciando un momento histórico”, declaró Steve O’Neill, un policía de 54 años que estaba de visita desde Tyngsborough, Massachusetts.
