El asalto del presidente Donald Trump contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el sistema global de reglas que guían a los negocios internacionales puede estar a punto de obtener una gran victoria en silencio.
Gracias al veto de Estados Unidos sobre los nuevos jueces de apelaciones, se espera que el brazo de disputas de la OMC comience a caer en el equivalente institucional de un coma a fines de este año.
Eso ha provocado una lucha por parte de la Unión Europea, Canadá y otros países para establecer una alternativa temporal que permita el uso de árbitros en lugar de paneles de tres jueces para escuchar las apelaciones.
Pero al crear ese sistema, los miembros de la OMC pueden estar dando a Trump y sus secuaces –quienes, como él, tienen un escepticismo profundamente arraigado de las instituciones multilaterales– lo que quieren.
“Estados Unidos entró en el sistema de solución de diferencias pensando que iba a ser un proceso de arbitraje que estaría limitado en su capacidad de obligar a los miembros a hacer cosas que no habían acordado”, asegura Stephen Vaughn, quien hasta principios de este año supervisó el asalto de la administración Trump al organismo de apelación de la OMC como asesor general del representante de Comercio de Estados Unidos.
El arbitraje proporcionaría sobre todo la flexibilidad que busca Estados Unidos, afirma Vaughn. Vería las disputas tratadas como casos individuales, con lo que evitaría el sistema dependiente de precedentes en el que se ha convertido el órgano de apelación de la OMC.
“No tiene que ser un sistema único para todos”, dice Vaughn, quien argumenta que la OMC debería permitir a los miembros “no solo establecer diferentes sistemas de solución de controversias entre diferentes países, sino también diferentes sistemas de solución de controversias de un caso al próximo”.
El único inconveniente que Vaughn, ahora socio del bufete de abogados King & Spalding, identifica en el sistema de arbitraje UE-Canadá es que Estados Unidos no está incluido. Estados Unidos ha sido el mayor usuario y objetivo del sistema de solución de diferencias de la OMC, según datos de la OMC.
