La Unión Europea está comenzando a engancharse con la propuesta de Theresa May para mantener el flujo comercial después del brexit, un plan que había tildado de impracticable.
Los negociadores europeos todavía no pueden ver cómo podría funcionar ese esquema complicado y no probado –que el propio ministro de Relaciones Exteriores de May tildó de “loco” –, pero hicieron una serie de preguntas con el objetivo de encontrar una forma de avanzar, según dos funcionarios de la UE.
Es una buena noticia para May, que aún lucha para que su Gabinete respalde su visión de cómo operará el comercio entre la UE y el Reino Unido después de que se hayan roto 40 años de relaciones.
Los partidarios del brexit detestan la propuesta, ya que mantendría vínculos estrechos con el bloque, y porque lo ven como una forma encubierta de permanecer encadenados a la UE por más tiempo.
La UE sigue creyendo que la actual pertenencia plena a la unión aduanera es, con mucho, la mejor manera de mantener el comercio sin trabas después de la separación y de resolver el enigma de la frontera con Irlanda.
Pero el bloque está dispuesto a evaluar alternativas, según funcionarios involucrados en las negociaciones del brexit en Bruselas.
May descartó quedarse en la unión aduanera porque rompería una promesa reiterada a menudo, aunque el Parlamento la presiona para que cambie de táctica.
La posición de May es peligrosa en su país. Su Gabinete la desafía abiertamente y recibe críticas descaradas a su propuesta por parte del secretario de Relaciones Exteriores, Boris Johnson.
