Los decidores de la política en la Unión Europea (UE) se aprestan a dar comienzo a deliberaciones tendentes a determinar si sectores de la UE que van desde el acero hasta la energía solar pueden seguir dependiendo de los aranceles sobre importación para enfrentar a los agresivos competidores chinos, el disparo inicial en una batalla económica y política destinada a durar todo el año.
La Comisión Europea, la rama ejecutiva de la UE, llevará a cabo un debate inicial para decidir si el bloque debe reconocer a China como economía de mercado a partir de diciembre. Dicha medida dificultaría a industriales europeos como ArcelorMittal y Solarworld AG a obtener aranceles lo bastante altos como para contrarrestar las supuestas importaciones por debajo de los costos –o sea el dumping- de China.
Las conversaciones enfrentarán a los gobiernos favorables al libre comercio del norte de Europa con los más proteccionistas del sur, embarcarán a Europa en un posible camino del que Estados Unidos se mantiene apartado y producirán un veredicto político acerca de si China comunista ha madurado económicamente transcurridos 15 años desde que se incorporó a la Organización Mundial del Comercio. Además de ser un premio político para Pekín, el estatuto de economía de mercado daría un empujón a los negocios de China.


