Los decidores de la política en la Unión Europea (UE) se aprestan a dar comienzo a deliberaciones tendientes a determinar si sectores de la UE que van desde el acero hasta la energía solar pueden seguir dependiendo de los aranceles sobre importación para enfrentar a los agresivos competidores chinos, el disparo inicial en una batalla económica y política destinada a durar todo el año.
La Comisión Europea, rama ejecutiva de la UE, llevará a cabo un debate inicial el 13 de enero para decidir si el bloque debe reconocer a China como economía de mercado desde diciembre.
Dicha medida dificultaría a industriales europeos como ArcelorMittal y Solarworld AG obtener aranceles lo bastante altos como para contrarrestar las supuestas importaciones por debajo de los costos, o sea el dumping de China.
Las conversaciones enfrentarán a los gobiernos favorables al libre comercio del norte de Europa con los más proteccionistas del sur, embarcarán a Europa en un posible camino del que Estados Unidos se mantiene apartado, y producirán un veredicto político acerca de si China comunista ha madurado económicamente transcurridos 15 años desde que se incorporó a la Organización Mundial del Comercio.
Además de ser un premio político para Pekín, el estatuto de economía de mercado daría un empujón a los negocios de China, cuyo crecimiento cayó hasta su nivel más flojo desde 1990, y que ha experimentado una caída de 10% en las acciones la semana pasada.
“Se trata de uno de los temas más candentes del orden del día”, dijo por teléfono desde Saarbruecken, Alemania, Jo Leinen, miembro alemán del Parlamento Europeo que preside su delegación para las relaciones con China. “Es una papa caliente. Los chinos empujan para obtener la categoría de economía de mercado y en Europa los intereses están divididos”.
El tema combina cálculos políticos de alto nivel con consideraciones económicas y judiciales complicadas. En tanto, a la UE le cuesta impulsar el crecimiento económico y mantener a Grecia en la eurozona, líderes de Europa han coqueteado con China para obtener inversiones en infraestructura y órdenes por productos como aviones de Airbus Group.

