España anunció ayer un frente común con Francia para “consolidar” las ayudas europeas a los agricultores, un sector en estado de alerta tras la propuesta de la Comisión Europea de recortar en un 5% su histórico presupuesto de agricultura a partir de 2021.
“La posición de Francia y España es compartida: mantener el nivel de apoyo de nuestros agricultores y ganaderos”, indicó la ministra española de Agricultura, Isabel García Tejerina, quien anunció una reunión en breve con su par francés, Stéphane Travert, para “forjar alianzas.”
Los retos no son baladíes. La Política Agrícola Común (PAC), lanzada en 1962 para poder alimentar a una Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial, representó la principal partida de gasto del presupuesto comunitario entre 2014 y 2020, con un 37%.
Sin embargo, esta política, que representó el 80% del presupuesto europeo hasta la década de 1980, debe compartir espacio con “nuevas prioridades”, como la migración, la seguridad y la defensa, con las que la UE busca dar un impulso al proyecto europeo tras la marcha de Reino Unido en 2019.
Una reducción de alrededor del 5% de la PAC (cifra ponderada con la marcha de Reino Unido) “no es una masacre”, defendió la víspera el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, al presentar su propuesta de Marco Financiero Plurianual (MFP) para el período 2021-2027.
El presupuesto global “debe verse en el marco del brexit”, indicó el comisario de Agricultura, Phil Hogan, sobre la marcha de un contribuyente neto y un agujero de unos 12 mil millones de euros ($14 mil 386 millones).
