Rusia informó ayer martes a Ucrania que había transferido el primer tramo de $3 mil millones de un rescate de $15 mil millones, que forma parte de los planes para mantener a Kiev dentro de la órbita de Moscú y lejos de la Unión Europea.
El presidente Vladimir Putin ofreció a Ucrania el rescate la semana pasada, junto con una importante reducción en el precio que Kiev paga por los vitales suministros de gas ruso, mientras intenta persuadir al vecino ruso de unirse a una unión aduanera de exrrepúblicas soviéticas.
“Ayer (...) el primer tramo de la deuda soberana ucraniana fue adquirido por $3 mil millones”, dijo el primer ministro ruso, Dmitry Medvedev, a su contraparte ucraniano, Mykola Azarov, en una reunión en Moscú, según la agencia de noticias Interfax.
“El dinero fue para el banco central de Ucrania ayer”, agregó.
El giro del presidente Viktor Yanukovich hacia Moscú, y lejos de una oferta de lazos comerciales más cercanos con la UE, ha desatado grandes protestas en Ucrania, a veces llevando a cientos de miles de manifestantes a las calles y a la formación de un campamento en el centro de Kiev.
Los manifestantes acusan a Yanukovich de venderse al amo de la era soviética con un acuerdo sobre la deuda y los precios del gas.
El Kremlin dijo que había invitado a Azarov a unirse a Putin y a otros líderes a una reunión de exrrepúblicas soviéticas que participan en alianzas comerciales que Rusia está construyendo, parte de una iniciativa de Moscú para recuperar su influencia en su antiguo imperio.
Ucrania se ha resistido hasta ahora a unirse a una unión aduanera liderada por Rusia, que incluye a Bielorrusia y a Kazajistán, un paso importante porque la membresía podría terminar con cualquier posibilidad restante de que Kiev cambie su curso y firme un acuerdo de libre comercio con la UE.
