Unicredit, el mayor banco de Italia en activos y uno de los que obtuvo los peores resultados en las pruebas de resistencia europeas, anunció ayer un plan para suprimir 14 mil puestos de trabajo y para aumentar su capital en 13 mil millones de euros ($13,810 millones).
El anuncio coincide con la preocupación por el sector bancario italiano y en particular por el Monte dei Paschi di Siena, una de las entidades más frágiles y que también ha puesto en marcha un complejo proceso de recapitalización.
La situación bancaria se ha agravado todavía más por la inestabilidad política en Italia tras la victoria del no en el referéndum del 4 de diciembre para reformar la constitución que llevó a la dimisión a su impulsor, el primer ministro Matteo Renzi.
El nuevo primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, que juró el cargo el lunes, ya dijo que su gobierno está dispuesto a intervenir para rescatar a los bancos en dificultades. “El gobierno está dispuesto a intervenir para garantizar la estabilidad de las instituciones” bancarias, dijo Gentiloni ante la cámara de diputados.
El objetivo de UniCredit es llegar a un beneficio neto de 4,700 millones de euros ($4,993 millones) en 2019, con una proporción de fondos propios superior al 12.5% frente al 10.82% que tenía en septiembre. Este porcentaje sirve como indicador para evaluar la capacidad de respuesta de un banco ante una crisis.
