Japón, China y Corea del Sur dejaron de lado décadas de animosidad y acordaron el sábado en una histórica cumbre impulsar la cooperación para afrontar la crisis financiera global que afecta a sus economías.
Los líderes del norte de Asia también coincidieron en la necesidad de actuar en conjunto para avanzar con las conversaciones multilaterales que apuntan a detener el programa nuclear de Corea del Norte, luego de que fracasara el progreso de las negociaciones desarrolladas en Beijing esta semana.
Los vínculos entre Japón y sus vecinos han estado por largo tiempo marcados por las amargas memorias de pasadas agresiones militares de Tokio y dos disputas siguen en pie, pero el centro de la cumbre de los líderes fue sobre cooperación en lugar de diferencias.
“China, Japón, Corea del Sur, como importantes economías en Asia y en el mundo, deben lidiar con esta situación de solo una vez en un siglo. Debemos hablar entre unos y otros, hacer ajustes en nuestras macroeconomías y tener cooperación financiera en el este de Asia”, dijo el premier chino, Wen Jiabao, en una conferencia de prensa junto al primer ministro japonés, Taro Aso y el mandatario de Cora del Sur Lee Myung-bak.
Los tres líderes confirmaron en una declaración la importancia de los pasos a tomar para expandir la demanda en sus golpeadas economías.
Se comprometieron a no crear nuevas barreras comerciales en los próximos 12 meses y respaldaron los esfuerzos para alentar una red de intercambios de divisas, pero no revelaron medidas específicas.
La reunión de los líderes de los tres países, que representan el 75% de la economía regional y dos tercios de su comercio, sigue al fracaso del plan de rescate de automotrices estadounidenses que disparó liquidaciones en los mercados bursátiles mundiales e impulsó al dólar a mínimos de 13 años frente al yen.
El viernes, Seúl, cuya economía ha sido las más golpeada de los tres países, llegó a nuevos acuerdos de intercambios de divisas con Tokio y Beijing que ascendian a un valor equivalente a cerca de 50 mil millones de dólares, en un nuevo esfuerzo para estabilizar la economía, que según el banco central tendría su menor crecimiento en más de una década.

