‘Organismo Internacional busca administrador con conocimiento de sistemas y experiencia en base de datos Oracle 9i y Linux. Debe saber inglés y tener buenas habilidades de comunicación’.
Anuncios como este son comunes en los clasificados. ¿Están los jóvenes panameños preparados para la demanda?
Hoy día, los rápidos avances tecnológicos y los cambios en los patrones de producción han convertido al mercado laboral en un sitio más exigente. Y según el Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH) 2004 publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), existe un desfase entre la oferta y la demanda laboral panameña que se evidencia en que solamente un tercio de los jóvenes del país está preparado en aquellos aspectos básicos que demanda el mundo moderno: un nivel educativo adecuado para su edad, un manejo básico del idioma inglés y un uso medio a alto de la tecnología.
Un niño de edad escolar en Finlandia, Nueva Zelanda o Noruega espera recibir un promedio total de 17 años de educación, casi el doble de los años de estudio alcanzados por jóvenes panameños, de 8.8 años al 2002. Al ritmo de escolaridad logrado entre 1980 y 2000, el PNUD estima que se necesitarían 50 años para llegar a los 12 años de escolaridad promedio. El problema es peor al considerar que las cifras no toman en cuenta a estudiantes que repiten los grados.
Mala actitud
La baja escolaridad ocasiona fuertes debilidades cognitivas y hasta de actitud. De acuerdo con los resultados de un cuestionario aplicado por el INDH a las organizaciones empresariales nacionales como el Consejo Nacional de la Empresa Privada, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá y el Sindicato de Industriales de Panamá y al Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, los encuestados opinaron que las mayores deficiencias de los jóvenes empleados estaban en el área de los conocimientos, como también en la disciplina y organización (ver cuadro).
Según los empresarios, el área más crítica (44.4%) fue el conocimiento básico como las matemáticas, redacción y ortografía. También encontraron deficiencias en los conocimientos de mayor complejidad (27.8%) –como contabilidad, matemática financiera, dominio del inglés y computación– y el conocimiento especializado (27.8%) como finanzas, mercadeo y economía.
Parte del problema tiene que ver con una baja cobertura de educación secundaria y superior. Mientras que el 92.6% de los jóvenes entre 10 y 14 años recibe formación académica, esta cobertura se desploma a 59.3% entre las personas de 15 a 19 años y a 26.5% entre personas de 20 a 24 años.
Minimizando la brecha
Panamá es uno de los países de Centroamérica que más recursos invierte en el sector educativo, cerca del 4% de su producto interno bruto. Pero sin un gasto educativo más eficiente y hasta que las necesidades de los empleadores no estén alineadas con los enfoques académicos, la brecha entre la demanda y oferta laboral seguirá creciendo.
Las nuevas tendencias globales en el mercado laboral como el offshoring de servicios y operaciones, ofrecen grandes oportunidades para países en vías de desarrollo con ventajas competitivas que sepan aprovechar el potencial de su recurso humano. Al final, la tarea no es solo crear más y mejores empleos, sino aprender a fortalecer la preparación de los panameños para que no se eduquen en un vacío.

