Cada vez más agricultores en países de América Latina reconocidos por sus cafés arábica de primera calidad se están decidiendo a plantar el robusta.
En países como Colombia y Costa Rica, muchos temen que este grano arruine su reputación como proveedores del mejor café del mundo.
El robusta, que crece mejor en altitudes bajas, es utilizado típicamente para el café instantáneo, como ingrediente barato para agregar a los cafés mezclados y también para generar la espuma en algunos expresos.
Productores desde Colombia a Guatemala están dedicando más tierra al robusta e incluso el grano ha llegado a Panamá, un país conocido por su escasa pero excelente producción de premiados cafés arábica de alta calidad.
En Nicaragua y Guatemala, la industria se ha puesto como objetivo una expansión que multiplicaría por cinco su cosecha conjunta de robusta. Eso supondría casi el 1% de la producción total y llevaría el suministro más cerca de las empresas cafeteras de Norteamérica, reduciendo los costos y tiempos de transporte respecto de los principales productores en Vietnam y Brasil. La expansión del robusta en países con tradición arábica parece llegar en el momento apropiado. La demanda global de café apunta a un nuevo récord este año, según el Departamento de Agricultura de EU.