El papa Francisco expresó su apoyo ayer a los italianos que protestan por el alto desempleo, la recesión y la austeridad, aunque los llamó a rechazar la “tentación de la violencia”.
El “Movimiento de la Horquilla” fue inspirado originalmente por un grupo de agricultores sicilianos, pero se ha crecido para convertirse en un canal del malestar y la frustración ante el fracaso del Gobierno por reactivar la economía.
Los manifestantes han marchado en varias ciudades, la mayoría de las veces en forma pacífica. Pero algunos han bloqueado caminos e interrumpido rutas de trenes.
Después de su oración semanal en la plaza de San Pedro el domingo, Francisco dio la bienvenida a los manifestantes. “A aquellos de Italia reunidos hoy para manifestar su compromiso social, espero que hagan una contribución constructiva, rechazando las tentaciones de la confrontación y la violencia...”, dijo el pontífice.
