Panamá es uno de los 58 países que firmaron una alianza global para luchar contra la fabricación y comercialización de productos que se emplean para la tortura.
Se trata de la Alianza Global para el Comercio Libre de Tortura, una iniciativa conjunta que impulsaron la Unión Europea, Argentina y Mongolia, y que se firmó en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En la declaración política conjunta, los países que se suscribieron a la Alianza acordaron cuatro puntos de acción.
Se acuerda tomar medidas para controlar y restringir las exportaciones de estos productos; y facilitar a las autoridades aduaneras las herramientas adecuadas.
Asimismo, esta Alianza establecerá una plataforma para vigilar las corrientes comerciales, intercambiar información e identificar nuevos productos.
Se pondrá a disposición asistencia técnica para ayudar a los países a establecer y aplicar leyes que prohíban este comercio; y se intercambiarán prácticas para sistemas eficientes de control y aplicación.
Algunos de los instrumentos de tortura de mayor comercialización son bastones con puntas de metal, cinturones de choque eléctrico, entre otros.
“Estos productos no tienen otro propósito que el de infligir un dolor terrible y matar a la gente. Ahora estamos tomando medidas concretas para poner fin a este despreciable comercio”, dijo en un comunicado Cecilia Malmström, comisaria de Comercio de la Unión Europea.
Otro países de la región que se adhirieron a esta iniciativa fueron Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay y Uruguay.
En el listado no figuran las grandes potencias mundiales como Estados Unidos, China, Japón o Rusia. Madagascar fue el único país firmante del continente africano.
