Las ventas de casas nuevas unifamiliares en Estados Unidos crecieron en junio por segundo mes consecutivo gracias a que las compras en el oeste del país escalaron a un máximo en casi 10 años, pero revisiones a la baja de los tres meses anteriores apuntan a un mercado que se mantiene estable.
El mercado inmobiliario sufre una grave escasez de unidades a la venta, lo que mantiene altos los precios y margina a los compradores de primera vivienda.
El Departamento de Comercio dijo ayer que en junio las ventas de casas nuevas se incrementaron un 0.8%, a una cifra anual desestacionalizada de 610 mil unidades.
Las ventas de marzo, abril y mayo fueron revisadas a la baja. Economistas consultados en un sondeo de Reuters proyectaban que las ventas de casas nuevas, que representan un 10% de las ventas de casas en general, crecerían el mes pasado un 1.4%, a un ritmo de 615 mil unidades.
En la comparación interanual, las ventas de casas nuevas crecieron un 9.1% en junio, aunque siguen siendo menos de la mitad de lo que eran en el pico de la burbuja inmobiliaria en 2005.
La demanda por viviendas está siendo impulsada por un fuerte mercado laboral, que está cerca del empleo pleno. Sin embargo, los constructores tienen problemas para sostener el ritmo en medio del creciente costo de la madera y la escasez de mano de obra y terrenos para edificar.
Los inicios de construcción de viviendas registran un ritmo de 1.22 millones de unidades, menos que su promedio histórico de 1.5 millones de unidades, que es la tasa que los agentes inmobiliarios pronostican que eliminaría la escasez de viviendas.
Otro reporte de la Asociación de Banqueros Hipotecarios mostró que las solicitudes de préstamos para compra de vivienda cayeron un 2% la semana pasada, a su nivel más bajo desde mayo, aunque subieron un 8% en la comparación interanual.
