El mercado del cobre se volvió loco esta semana, dejando a los analistas estupefactos por un alza que parecía tener pocas razones fundamentales.
Las explicaciones van desde una avalancha de especulación china o la promesa de Donald Trump de gastar más en infraestructura de Estados Unidos, hasta el achicamiento de las reservas y los pronósticos alcistas de ejecutivos de minería durante la Semana del LME.
Aun así, los analistas dicen que ello no es suficiente para justificar un alza que en un momento llevó los precios del cobre a más de $6,000 por tonelada.
“Es una locura, es descabellado, y no es sostenible”, dijo por teléfono Daniel Briesemann, analista de Commerzbank AG en Fráncfort. “Nada de lo que ha ocurrido puede explicar por qué el cobre se ha disparado en $1,000 en una semana”.
El metal subió tanto como 7.6% durante la mañana en Londres. Luego, en el plazo de minutos, los precios se desplomaron súbitamente por la tarde. El metal bajaba 0.3% a $5,585 por tonelada.
El cobre ha subido 12% desde el pasado lunes y avanzó casi cada día en las últimas tres semanas.
El consenso entre analistas es que los precios no están sostenidos por los fundamentos. La producción refinada global excederá la demanda por 420,000 toneladas el próximo año, el mayor superávit en ocho años, un aumento frente a 110,000 toneladas este año, dijo este mes CRU Group, con sede en Londres.
Briesemann dijo que espera que pronto ocurra una “marcada corrección”, con una caída de los precios de hasta 10%.
“El mercado se está desbocando por los especuladores”, dijo por teléfono Caroline Bain, analista de Capital Economics Ltd, en Londres.
“Un incremento en los márgenes y las comisiones del trading en las bolsas chinas de materias primas está haciendo que los especuladores negocien cobre en el mercado londinense de metales”, señala.
