Un año y medio después del escándalo de los motores trucados de Volkswagen, las emisiones de gases contaminantes de millones de vehículos diésel preocupan a la Unión Europea (UE), incapaz de sancionar al fabricante alemán.
“Se ha hablado mucho. Pero si ustedes observan detalladamente y miran acciones concretas, lamentablemente Europa no ha realizado muchos progresos”, lamenta Julie Poliscanova, de la oenegé bruselense Transport&Environnement.
En Estados Unidos, donde estalló el escándalo, Volkswagen se comprometió a abonar más de $23,000 millones a sus clientes, además de reparar los vehículos.
La UE parece, por su parte, indefensa contra el gigante alemán, pese a contar con más de ocho millones de vehículos con motores trucados en sus calles, a los que podrían sumarse los de otras marcas también acusadas de sobrepasar los límites de emisión de gases contaminantes, como Fiat y Renault. Según la reglamentación comunitaria, el país que ha homologado el vehículo es el único capaz de aplicar sanciones. La comisaria europea de Consumidores, Vera Jourova, se limita por su parte a urgir al constructor alemán a ofrecer “una especie de bono o compensación a sus clientes europeos”.
