El Canal de Panamá analiza estructurar una nueva política de precios que le permitirá a los clientes conocer, en el largo plazo, el costo por transitar por la vía acuática con base a algunos parámetros, como tipo de esclusa a utilizar, capacidad de la embarcación y demanda del momento.
“El tema ya se ha hablado con algunos clientes del Canal”, dijo el administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Ricaurte Vásquez, escogido para este cargo por la junta directiva de la entidad para un primer periodo de siete años, a partir de septiembre de 2019.
Históricamente, el Canal de Panamá ha funcionado con una tarifa de peajes que se revisa en un tiempo establecido y a través de un mecanismo de consulta con los clientes y usuarios que pueden expresar su opinión en una audiencia pública, previo a aplicar la nueva tarifa.
Según la fórmula actual, para el cobro de peajes se utiliza la tonelada neta del Canal de Panamá o CP/Suab (sistema universal de arqueo de buques del Canal), que es igual a 100 pies cúbicos de capacidad volumétrica. Se cobra dependiendo si el barco lleva mercancía o pasajeros o en lastre (si se transporta vacío).
“Con la nueva estrategia, se busca que haya una estimación del costo por transitar para los próximos cinco u ocho años”, detalló Vásquez, durante una conferencia virtual el pasado jueves, en la que explicó los resultados del año fiscal 2021 de la ACP, que finalizó el 30 de septiembre.
“La estructura siempre ha sido sobre la capacidad de tránsito por el Canal. Nosotros hemos considerado que esa nueva estructura de precios debe tener tres componentes”, indica Vásquez,
Escasez de agua
En 2018, ya la administración del Canal lo venía advirtiendo. Ese año, el entonces administrador Jorge Luis Quijano reveló que en 2001 hizo una proyección del consumo humano y el impacto en la disponibilidad de agua, especialmente en la época seca. Se estudió el consumo del 2005 al 2025 y se determinó que en ese último año se consumirían 369 millones de galones de agua diario; sin embargo, para el 2012, se alcanzó un consumo de 373 millones de galones de agua. Estos números indicaban la urgencia de encontrar nuevas fuentes hídricas para el consumo humano y para la operación de la vía acuática.
El primer componente debe ser un cobro fijo por tránsito de buque, teniendo en cuenta que en el Canal de Panamá se utiliza la misma cantidad de agua por esclusaje, ya sea en un panamax o un neopanamax. Se calcula que por cada barco panamax que transita se utilizan unos 52 millones de galones de agua dulce; esto es aproximadamente una quinta parte del agua que se produce diariamente en la plata potabilizadora de Chilibre para el consumo de la población. En el caso de las esclusas neopanamax, la utilización por esclusaje es similar, siempre y cuando se utilicen las tinas de reciclaje, que ahorran el 60% del agua.
Pero vale anotar que el consumo de agua de los lagos del Canal por parte de la población también es considerable, con una tendencia al aumento. El agua extraída de los lagos Gatún y Alajuela para potabilización y consumo humano en 2020 fue de aproximadamente 390 millones de galones diarios, es decir, casi ocho esclusajes por día, según los registros de la ACP. De allí, la urgencia de encontrar nuevas fuentes de agua.
“Entonces, si un buque neopanamax tiene que pagar una tarifa fija por utilizar la esclusa que es mayor, el buque panamax también tendrá que pagar una tarifa fija por usar la esclusa panamax. Esa es la base y es la que dará el retorno del capital invertido en la estructura”, afirma Vásquez, un economista con 40 años de trayectoria, que en 2004 también ejerció como ministro de Economía y Finanzas.
El segundo componente para la nueva estructura de peajes tiene que ver con la capacidad del buque, que es como habitualmente se ha medido para el cobro en el Canal. “Incorporaremos un cargo con una tarifa dirigida a ser medida sobre el métrico de capacidad que tenga el buque”, detalló Vásquez.
El tercer elemento a considerar es el que tiene que ver con la variabilidad, relacionado con la oferta y la demanda que ocurre de tiempo en tiempo, y que se da por temporada o por día de semana.
“Entonces, esos son los otros servicios para los cuales vamos a aplicar precios dinámicos y gestión de ingresos”, resumió.
Para demostrar el enfoque que se propone, el administrador describió como ejemplo el cargo por agua dulce que se comenzó a aplicar en febrero de 2020, tras la dura sequía que afectó al país, donde el valor está dictado por el nivel de agua que tenga el lago Gatún. Con este cobro, que está vigente, hay un cargo fijo de $10 mil por buque por el uso del agua dulce, y otro cargo variable de entre 1% y 10% del peaje, dependiendo del nivel del lago. Entre más bajo está el nivel del lago, mayor será el cargo variable o si, por el contrario, está en su máximo nivel, el cargo a pagar es 1% o menos. Esta medida la aplicó la administración para enfrentar la escasez de agua que se origina por el cambio climático y que busca tener recursos para desarrollar inversiones que garanticen una operación del Canal sin tener que aplicar reducción de calado.
Para el administrador, este tipo de medidas ofrece predecibilidad a los clientes porque les permite saber, en tiempo real, cuál es la proyección del nivel de agua que se tiene en el lago para los siguientes 60 días.
De esta manera, si llega un momento de congestión en los puertos, como el ocurrido recientemente en Los Ángeles, Estados Unidos, y algunos buques se desvíen por Panamá, este elemento va a responder a esta demanda.
“Lo cierto es que tiene que ser una estructura transparente y predecible que esté muy bien estructurada para que el cliente sepa cuándo, cómo y dónde tomar la decisión de transitar por el Canal de Panamá”, dijo Vásquez.
Esta proyección va amarrada con el plan de inversiones a 2030 proyectado por la administración de la ACP, que asciende a unos $32 mil millones, incluyendo los aportes al Estado y compromisos financieros.

