Dos de los grupos de acreedores más grandes de Argentina criticaron al Gobierno por administrar mal la economía y dijeron que el país se encaminaba a un desastre solo siete semanas después de la reestructuración de una deuda de 65 mil millones de dólares.
Los inversores instaron a los encargados de política monetaria y al Fondo Monetario Internacional a sentar las bases para una recuperación económica. Dijeron en un comunicado conjunto que la política cambiaria del Gobierno estaba frenando las exportaciones y dificultando la creación de reservas extranjeras.
En lugar de presagiar una reapertura del acceso a los mercados para apoyar las necesidades manifiestas de inversión de Argentina, las secuelas de la reestructuración de la deuda son un páramo virtual para el crédito argentino, escribieron miembros del grupo Argentina Exchange Bondholders y el Comité de Acreedores de Argentina.
“Los acreedores ya han hecho su parte, brindando una oportunidad histórica a Argentina para comenzar de nuevo. Ahora Argentina y el FMI deben hacer su parte”.
El producto interno bruto está a punto de contraerse casi 12% este año, la peor caída de un año que haya registrado. La inflación supera el 35% y la tasa de desempleo es la más alta en más de una década.
Los acreedores dijeron que la impresión de dinero de Argentina para pagar el gasto fiscal ha perjudicado la confianza de los inversores en el país y en el exterior, y que sus políticas estaban exacerbando el costo económico de la pandemia.
Desde la reestructuración de la deuda, Argentina ha endurecido las restricciones para evitar que las empresas utilicen dólares para pagar la deuda, ha aumentado los impuestos sobre las compras de dólares para los ahorristas, ha aumentado algunas tasas de interés locales y ha reducido los gravámenes a las exportaciones agrícolas.
