Los principales indicadores económicos mensuales del mes de febrero, publicados recientemente por la Contraloría General de la República, reflejan el impacto en la actividad económica de las restricciones ordenadas por las autoridades para controlar la ola de contagios del nuevo coronavirus, que se registró en el país a finales de 2020 e inicios de 2021.
La mayoría de los indicadores reportados por el Instituto de Estadística y Censo registran valores negativos.
Uno de los sectores con más peso en la economía es la construcción. Entre enero y febrero, el costo de las obras aprobadas en los principales municipios del país fue de $88.2 millones, cifra que representa una caída de 55.4% cuando se compara con los $198 millones registrados en el mismo periodo del año anterior.
Por tipo de proyecto, se produjo una caída más profunda en aquellos no residenciales (-83.4%) que en los destinados a viviendas (-34.1%).
La producción de materiales de construcción también se vio afectada. En el caso del concreto premezclado, se registró una caída de 58.2%, mientras que la producción de cemento gris cayó 4.8%.
Los indicadores vinculados con el comercio interno no corrieron mejor suerte. La venta de autos nuevos pasó de 7,013 unidades entre enero y febrero de 2020 a 3,906 unidades este año. La caída fue de 44.3%.
La movilidad tanto de autos como de pasajeros se vio ampliamente reducida por las restricciones, incluyendo una cuarentena total durante las dos primeras semanas de enero.
El aforo o número de vehículos que transitan por los corredores que circunvalan la capital y la autopista Madden-Colón cayó 42.4%, mientras que la cantidad de pasajeros que utilizaron el Metro de Panamá y Mi Bus se redujo 63.1% y 60.4%, respectivamente.
“ Si el gobierno ejecuta inversiones y pone en funcionamiento las App, en 2022 podríamos cerrar en niveles similares a los que teníamos antes de 2020. Pero si no hacemos nada, no habrá resultados”.
Olmedo Estrada, economista
En los indicadores de comercio exterior se registraron resultados dispares. Las importaciones cayeron 14.4%, mientras que las exportaciones aumentaron un 40.5%, impulsadas por los minerales de cobre.
También cerraron con números positivos el movimiento de carga en los puertos (1.4%) y el de contenedores (4%). El Canal de Panamá, por su parte, experimentó una caída de 11.8% en las naves que transitaron, pero vio cómo crecían tanto el volumen de carga como los ingresos por peajes.
El expresidente del Colegio de Economistas de Panamá, Olmedo Estrada, comentó que la caída en la mayoría de indicadores se debe a que los dos primeros meses de 2020 fueron dentro de la normalidad mientras que este año había pandemia, con las restricciones que se impusieron a la actividad económica.
Por su parte, el economista Carlos Araúz señaló que “los indicadores confirman la desmejora en el poder adquisitivo de miles de hogares por el lado del consumo, incluyendo el impacto negativo del desempleo e informalidad, sumado a la incertidumbre en la inversión considerando temores asociados con el contagio de la Covid-19”.
Los últimos pronósticos sobre el desempeño de la economía panameña para el conjunto de 2021 apuntan a crecimientos importantes, en algunos casos llegando a un 12%, como prevé el Fondo Monetario Internacional. Fitch Ratings apunta a un crecimiento de 9.5%, mejorando su propia estimación de principios de año.
La agencia considera en su proyección el hecho de partir de una base baja tras el desplome de 17.9% registrado en 2020, el inicio de proyectos de infraestructura como la línea 3 del Metro de Panamá, la producción de cobre y una reactivación del consumo a medida que se flexibilizan las restricciones.
Estrada señaló que desde este mes de abril se debería empezar a ver en los indicadores un cambio de tendencia, ya que ese fue el primer mes completo con fuertes restricciones en 2020 y este año hay mayor apertura.
Dando por sentado que el primer trimestre de 2021 cerrará con una caída en el producto interno bruto, la remontada se espera en el segundo, tercer y cuarto trimestre.
El avance del proceso de vacunación será clave para controlar la pandemia y despejar dudas sobre nuevas restricciones. “La eficiencia en la vacunación debe ser la prioridad principal de los sectores público y privado, en gran alianza para acelerar cómo llegamos a la inmunidad de rebaño lo antes posible”, dijo Araúz. Además, como señala Estrada, con la vacunación se envía un mensaje positivo y se baja el nivel de incertidumbre de la población sobre la posibilidad de contagios, lo que favorecerá que las personas salgan a comprar y a consumir, dándole a la economía el impulso que necesita.
Además, “todo esto tiene que ir acompañado por una estrategia” del Gobierno en cuanto a la ejecución de inversiones, según el economista, para lo cual se debería apostar por ejecutar proyectos a través del régimen de asociación público privada (App), dadas las limitaciones de las finanzas públicas.

