El comportamiento y manejo de la cartera de préstamos modificados definirá, en gran medida, los resultados del centro bancario nacional este año. Estos créditos tendrán incidencia en la constitución de las provisiones, según los modelos de pérdida utilizados por los bancos y finalmente en los ingresos y la utilidad que se registre.
El saldo de los créditos modificados o que son objeto de alivio financiero disminuyó 51.9%, pasando de $24,773 millones a $11,914 millones de noviembre de 2020 a igual periodo en 2021. Pero, a pesar de la reducción, hay ajustes que la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) ha requerido para preservar la salud del sistema.
Durante los años 2020 y 2021, las entidades crediticias estuvieron reconociendo o contabilizando en sus ingresos los intereses que generaban los préstamos modificados sin que estos necesariamente se estuviesen pagando.
Pero el 22 de diciembre de 2021, la SBP emitió el acuerdo No. 006-2021, en el que se establece que a partir de 2022, las entidades bancarias deben suspender el reconocimiento de los intereses “para efectos de ingresos, en las cuentas de intereses por cobrar e intereses ganados de los créditos modificados que han tenido un incremento significativo de riesgo con respecto a su reconocimiento inicial y que además presentan una evidencia objetiva de pérdida incurrida (créditos deteriorados)”.
Esto aplica para aquellos préstamos incluidos en las categorías modificado mención especial, modificado dudoso y modificado irrecuperable.
El superintendente de Bancos, Amauri Castillo, precisó a este diario que después de dos años de pandemia han girado la orden de suspender en la contabilización de los ingresos esos intereses devengados no cobrados, lo que traerá un “nivel de sinceramiento” en el sistema.
Usualmente, el banco suele reconocer en sus ingresos el interés que genera un préstamo, a pesar de que el cliente no esté pagando. Pero, transcurridos 90 días, este ingreso se deja de contabilizar. La pandemia, sin embargo, trajo algunas excepciones por lo atípico del momento.
Castillo apunta que lo más relevante en el acuerdo es el nivel de reiteración que se le ha dado al manejo global de las provisiones, que no son más que una reserva económica que crean las entidades crediticias con el objetivo de cubrir las posibles pérdidas que se puedan ocasionar.
Un punto importante del acuerdo recientemente emitido por la SBP es que las entidades bancarias no podrán reversar las provisiones previamente constituidas (por resultados o por patrimonio) al corte de noviembre de 2021 para la totalidad de la cartera modificada a esa fecha.
Los préstamos siguen en la categoría de modificada hasta que transcurran seis meses de pago consecutivos por parte del cliente y, transcurrido ese tiempo es cuando el préstamos puede entrar en categoría de normal.
De una cartera modificada o bajo medidas de alivio de $11,914 millones que existía hasta el mes de noviembre de 2021, unos $2,793 millones han sido catalogados como dudosos o irrecuperables por los bancos, según las nuevas categorías establecidas por la SBP.
Este segmento representa el 23% de la cartera local modificada y es la que el regulador observa con mayor atención.
Un punto importante que plantea el acuerdo es la supervisión que se hará banco por banco. En este sentido, Castillo explicó que si se llegase a observar que el nivel de provisiones no es el adecuado, de acuerdo con el modelo aplicado a través de las Normas Internacionales de Información Financiera, la SBP podría requerir provisiones regulatorias adicionales.
