La Asociación Bancaria de Panamá (ABP) analizó las eventuales consecuencias que podría tener la aprobación de una ley en Panamá para poner un límite a las tasas de interés, como se ha planteado en el proyecto de Ley 420, que establece un tope de 1.5% mensual como tasa efectiva máxima de interés.
El gremio señala que cuando se ponen topes a las tasas de interés que se cobran a los clientes, los bancos reducen la oferta de préstamos. Un ejemplo de esto es la situación que se ha vivido en Costa Rica luego de que se impusieran, a través de una ley, tasas máximas de interés sobre las tarjetas de crédito.
La entrada en vigor de la ley fue sucedida de anuncios de distintos bancos sobre la suspensión de tarjetas, cierre de sucursales y reducción de personal.
Se calcula que hasta la fecha en el vecino país los bancos han anulado 250,000 tarjetas de crédito, dejando a un estimado de 180,000 costarricenses sin acceso a esta modalidad de préstamo.
“La historia de Panamá y de América Latina está llena de ejemplos, viejos, no tan viejos, recientes y actuales, de cómo la fijación o regulación artificial de las tasas de interés, han causado la retirada de recursos de los mercados”, señala un análisis de la Asociación Bancaria.
Se reduce el acceso al crédito
Según el análisis del gremio bancario, la fijación de tasas de interés reduciría la disponibilidad de créditos en amplios sectores de la población, en especial los más vulnerables, que se verían abocados a buscar fuentes informales de crédito.
La banca es un negocio de intermediación. Los bancos captan fondos -principalmente de depositantes- por los que pagan una tasa de interés, y prestan esos fondos a través de créditos a sus clientes, a cambio de otra tasa de interés. La diferencia entre una tasa y la otra es el margen de intermediación y de ahí salen los recursos para que los bancos paguen sus operaciones y generen utilidad, si es el caso.
Así, si se impone un tope sobre las tasas de interés puede haber productos o segmentos que no sean interesantes para los bancos.
De hecho, la Asociación Bancaria señala que, dado el caso, habría que “considerar la alta probabilidad de que bancos de capital extranjero abandonen la plaza panameña, huyendo a los riesgos que conlleva la regulación de tasas”.
La salida de esos bancos supondría la marcha de miles de millones de depósitos extranjeros que son captados por el centro bancario panameño y que pueden ser prestados en la economía nacional. Esto sucedería, “justo en el momento en que el país hace esfuerzos titánicos para conseguir fondos del exterior”, advirtió.
