El sólido crecimiento en China de Airbnb, patrocinador de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, está en parte vinculado a los 700 alquileres turísticos que la plataforma propone en Tíbet y en el Xinjiang, donde China está acusada de violar derechos humanos.
Estas acusaciones se basan en datos exclusivos de la ONG Free Tibe, cuya sede está en Londres, obtenidos y verificados por la AFP.
La plataforma estadounidense de alquileres turísticos no ha renunciado a apoyar los Juegos –que terminan este domingo– pese a los llamados de asociaciones de defensa de las libertades.
Airbnb es uno de los principales financiadores del Comité Olímpico Internacional (COI), con un contrato de patrocinio de nueve años que se extiende hasta 2028.
Este apoyo se eleva a 500 millones de dólares, según el Financial Times.
Estados Unidos y otros países, que denunciaron la represión de los musulmanes uigures en el Xinjiang, boicotearon “diplomáticamente” los Juegos de Pekín, enviando a sus atletas pero no a responsables oficiales.
Airbnb cuenta con 380 alquileres propuestos en esta región, según Free Tibe.
La plataforma ofrece otros 300 en el Tíbe, donde China está acusada de reprimir la libertad religiosa y la cultura local.
La plataforma de alquiler de alojamientos turísticos, cerró el año 2021 con ingresos récord de $5,992 millones, un 77% más que en 2020.
La compañía logró reducir sus pérdidas 92%, hasta $352 millones, tras la grave crisis que sufrió durante la peor etapa de la pandemia.
En 2020, alrededor de 35 millones de turistas visitaron la región del Tíbet el año pasado, 10 veces la población. La mayoría eran viajeros de China continental, y el número de visitantes extranjeros sigue siendo bajo, no más de 300 mil al año.
China ha mantenido alguna forma de soberanía sobre el Tíbet desde la década de 1950, aunque la resistencia tibetana a menudo ha protestado por el aplastamiento de su cultura y la libertad religiosa por parte de las fuerzas chinas.

