El gobierno alemán quiere dedicar a partir de este año “60,000 millones de euros (casi $68,000 millones)” a financiar “inversiones de futuro”, sobre todo para alcanzar los objetivos climáticos de la coalición, indicó ayer su ministro de Finanzas, Christian Lindner.
Estos fondos serán tomados de “una parte” de las nuevas deudas contraídas para el presupuesto 2021 para enfrentar la pandemia de covid-19, pero que “no han sido utilizados”, señaló el ministro, miembro del partido liberal FDP, quien asumió su cargo el miércoles.
Para enfrentar la pandemia del coronavirus, el parlamento alemán autorizó al gobierno a comienzos de este año a solicitar préstamos por un monto de 240,200 millones de euros ($271,954 millones), cifra récord en un país habituado a la sobriedad presupuestaria.
Sin embargo, Berlín no necesitará utilizar todos estos fondos, que estaban destinados a financiar la ayuda a las empresas y a los seguros de paro parciales, pese a que el país enfrenta un aumento de casos.
Así, el gobierno del nuevo canciller, Olaf Scholz, quiere utilizar este dinero ‘sobrante’ para invertirlo en la transición energética y la digitalización de la economía alemana.
Un proyecto de financiación corregido será presentado a tales efectos el próximo lunes durante el Consejo de ministros, declaró Lindner en una conferencia de prensa.

