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¡Alto ahí!

¡Alto ahí!
Al encarecerse el costo de financiarse se genera a su vez un costo de fondos mayor para los bancos lo que se traduce en tasas mayores para los préstamos de todos los panameños. Foto Archivo

Como una advertencia de la calificadora Fitch Ratings podemos interpretar el cambio de la semana pasada a la perspectiva de calificación de la deuda soberana de Panamá de estable a negativa. ¿Qué significa, cómo llegamos aquí y cuáles son sus implicaciones para el país?

La perspectiva evalúa la tendencia de la calificación crediticia a mediano plazo. Una perspectiva positiva significa la posibilidad de subir la calificación, estable que la calificación probablemente no cambiará y negativa la posibilidad de bajar la calificación. Un cambio a la baja de la perspectiva no necesariamente anticipa una baja a la calificación, pero de no corregirse el rumbo sería una alta probabilidad.

Fitch citó tres principales razones para tomar esta acción. La primera es el deterioro del déficit fiscal y las constantes modificaciones que en la última década le han hecho los gobiernos a Ley de Responsabilidad Social Fiscal. La segunda es el aumento significativo de la deuda, la cual terminó 2019 por encima de $30,000 millones. Por último, una mayor desaceleración a la esperada en el crecimiento de la economía de Panamá para el año 2019 en el cual Fitch espera que haya sido 3%.

Un aumento en el déficit es causado por un mayor gasto y menor ingreso. Esto hace necesario más deuda para financiarse. La deuda en la última década se ha más que duplicado y tan solo el año pasado creció más de 15%. Si la deuda crece a este ritmo y el producto interno bruto crece a un 3%, el indicador deuda/PIB se deteriora, lo que tiene incidencia directa en la calificación de riesgo soberana.

Si la tendencia continua con el deterioro de los principales indicadores económicos y nos bajan la calificación, aumenta la percepción de riesgo del país, lo que hace que los inversionistas demanden un mayor retorno para comprar nuestra deuda. Esto encarece el costo de financiarse al país, lo que a su vez genera un costo de fondos mayor para nuestros bancos y lo que finalmente se traduce en tasas mayores para los préstamos de todos los panameños.

Para evitar todo esto y aunque suene utópico, es necesaria la contención del gasto y frenar el aumento desmedido de la deuda. Suena muy fácil decirlo y seguramente será un reto complicado para el gobierno entrante pero todavía estamos a tiempo de frenar la tendencia. Hasta ahora, el mensaje de Fitch es una advertencia. La calificación de riesgo actual de Panamá según Fitch es de BBB, ahora con perspectiva negativa. Esta calificación está un escalón por encima de la calificación mínima necesaria para clasificar como grado de inversión (BBB-). Por debajo de este nivel no queremos estar, ya que si llegamos perder el grado de inversión las consecuencias serían más complicadas para nuestra economía.

El autor es financista


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