El nuevo coronavirus ocasionará la peor crisis en América Latina en el último siglo y la región será la más impactada globalmente por la pandemia. Así lo afirmó ayer Robert Taliercio O’Brien, director de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
Como consecuencia de la crisis, la región entrará en una “profunda recesión” que provocará la pérdida de entre 23 millones y 29 millones de trabajos en 2020, y podría hacer que al menos 50 millones de personas caigan bajo el umbral de la pobreza. Así, entre 47 millones y 55 millones de personas dejarían de pertenecer a la clase media, elevando la brecha de desigualdad en la región más desigual del mundo.
El representante del Banco Mundial participó ayer en la primera jornada del Foro de Inversionistas, que se celebra por primera vez en formato virtual a consecuencia de la pandemia.

La crisis ha modificado las estimaciones de desempeño del producto interno bruto (PIB) de todos los países de la región.
En el caso de Panamá, en las reuniones anuales del Banco Mundial de 2019, celebradas hace un año, el organismo estimaba que la economía crecería un 4.6%, mientras que la última revisión publicada en el marco de las reuniones anuales de este año la estimación apunta a una contracción superior al 8%. Aunque se espera un crecimiento en 2021 tanto para Panamá como para la región en su conjunto, el repunte no será suficiente para alcanzar el nivel de PIB existente en 2019.
Una de las consecuencias de la crisis que se repite en todos los países es el deterioro de las métricas fiscales, con aumentos considerables en los niveles de déficit y deuda.
“La posición fiscal deteriora las perspectivas de deuda de la región, limitando las opciones de respuesta a la crisis y el espacio fiscal para reconstruir las economías”, señaló el experto.
Precisamente, una de las recomendaciones de política pública que planteó tiene que ver con la construcción de marcos fiscales “robustos” que permitan gestionar periodos de volatilidad como el actual.
El experto destacó la importancia de priorizar gastos operacionales y de capital críticos que apoyen el crecimiento, la equidad, así como la atracción de capital privado para las infraestructuras, ampliar la base de ingresos con impuestos más progresivos y fortalecer las administraciones de ingresos.
