Descifrar las integrales de Noe Marcos era la tarea más desafiante en las aulas del Colegio De La Salle. Más de uno tuvo la osadía de preguntarle al Hermano Marcos para qué serviría algo tan abstracto como las regresiones lineales.
Sólo pienso en las enseñanzas de ese gran maestro al leer el cautivante trabajo publicado en 2017 por Eunji Kim y Younhee Ha, profesores de la Universidad de Corea que utilizaron los mínimos cuadrados ordinarios y el método de los momentos generalizados para demostrar empíricamente el impacto del aumento de la deuda en el crecimiento económico como resultado de la corrupción.
El estudio que abarcó 77 países entre los años 1990 y 2014 demostró que el aumento de la deuda en países con altos índice de corrupción tenía efectos negativos en el crecimiento económico en el mediano y largo plazo.
El nivel de deuda pública en Panamá excede ya los $40 mil millones y ante el proyectado crecimiento del producto interno bruto (PIB) deberíamos volver a porcentajes de deuda-PIB más razonables en 2022 y 2023. ¿O quizás no?El trabajo de los profesores Kim y Ha incluyó el comportamiento de Panamá y cómo los gobernantes manejaron la deuda por 24 años.
Hoy amanecemos más endeudados pero con factores apremiantes como el efecto de la corrupción en ese manejo de la deuda que puede ser tan dañino para un pueblo deseoso de respuestas a problemas de vieja data.. Queda más que probado que el criollo adagio “se endeudó pero hizo” sólo sirve para más “chen chen” en el muy corto plazo porque la deuda mal usada en el largo plazo garantiza hambre.
Parece que el Hermano Marcos tenía razón: las regresiones lineales son útiles. Y tanto más en países con altos niveles de corrupción, poca planificación y desidia al momento de ejecutar.
El autor es economista
