Argentina anunció un acuerdo con sus acreedores para reestructurar deuda por unos $66,000 millones, que aleja al país de las consecuencias de un default y le abre la puerta a un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Resolvimos una deuda imposible en la mayor crisis económica que se recuerde y en el medio de la pandemia”, se congratuló el presidente de centro-izquierda Alberto Fernández. El anuncio ocurrió ayer, a pocas horas del vencimiento del plazo establecido por el Ejecutivo para adherir a su oferta de canje.
Tras difíciles negociaciones en medio de la pandemia del coronavirus, el Ministerio de Economía anunció que acordó con el Grupo Ad Hoc de Bonistas Argentinos, el Comité de Acreedores de Argentina y el Grupo de Bonistas del Canje, que representan a más de la mitad de los titulares de estos bonos emitidos bajo legislación extranjera.
El gobierno puso como plazo el 24 de agosto para finiquitar la oferta formal de Argentina presentada ante la Comisión de Valores de Estados Unidos, que contempla el pago de unos $53.5 por cada $100 de deuda, mientras que los acreedores exigían $56.5.
