En los próximos días se definirá el futuro del canopy que construyó la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) en Taboga en 2016, pero que nunca entró en operación, lo que ha provocado un deterioro de la infraestructura.
Iván Eskildsen, administrador de la ATP, comentó que ya recibió el informe de una inspección efectuada en el proyecto, que se construyó en un globo de terreno de 19 hectáreas.
Eskildsen reconoció que las inclemencias climáticas han pasado factura a las 12 líneas del canopy.
“Vamos a revisar el informe y tomaremos la mejor decisión para el Estado”, dijo.
La pasada administración intentó sin éxito subastar la administración del proyecto, que requirió una inversión de 290 mil dólares.
En primer lugar, las empresas que mostraron interés en el proyecto solicitaron que la concesión fuera por más de 15 años, ya que los planes originales de la ATP eran que la administración no superara los 8 años.
En la última subasta se estableció que la empresa ganadora obtendría una concesión de 15 años y que pagaría 775 mil 69 dólares a la ATP.
Pese a la extensión en el tiempo de concesión, la institución no recibió ninguna propuesta.
El último mantenimiento que recibió el proyecto fue en 2017 y estudios realizados por la Contraloría General de la República indican que solo para poner en operación las 12 líneas del canopy se necesitan 60 mil dólares.
Otro gasto en que tendría que incurrir el concesionario sería en la instalación de la infraestructura para llevar agua y luz eléctrica a las áreas públicas dentro de la concesión.
Operadores de turismo receptivo han comentado que la operación del canopy se convertiría en un atractivo importante para la ciudad capital, ya que los turistas pueden llegar a la isla tras un recorrido en bote de 45 minutos.
