Septiembre, octubre y noviembre son los meses en los que solían repuntar los ingresos para los artesanos que se dedican a la venta de trajes típicos. Es costumbre que los panameños usen accesorios que los identifiquen con su cultura, ya sea para las actividades de fiestas patrias en las escuelas, oficinas o eventos culturales.
Este año, sin embargo, ocurrió algo que no se veía de forma tan marcada en periodos anteriores: los almacenes populares comenzaron a vender blusas, camisas y conjuntos que emulan los trajes típicos para niños y adultos a precios más bajos que en los mercados de artesanía.
Ministerio de Comercio e Industria.
Esta competencia ha frenado la venta de algunos artesanos nacionales. José Macías, un comerciante panameño con más de 18 años en la confección de babuchas, cutarras y polleras da su testimonio. “Entre septiembre y octubre de este año no vendimos ni siquiera el 30% de lo que se logró el año pasado. Y el que tenía que comprar, ya lo hizo”, dijo.
El artesano atribuye la caída de las ventas a dos factores: la pérdida del poder adquisitivo del panameño y la comercialización de lo que parece imitaciones de los trajes típicos en los almacenes.
Para muchos panameños vestir una pollera, camisilla, basquiña, un montuno, cutarras confeccionados a mano por artesanos nacionales es símbolo de orgullo y elegancia. Jaquelín Zambrano, estudiante de la Universidad de Panamá, sostiene que en su presupuesto anual prevé los gastos fijos del mes de noviembre y diciembre.

Vestir a su hija para que participe en las actividades de fiestas patrias del colegio, le cuesta cerca de $200, entre pollera y tembleques. Este año, solo en materiales para los tembleques, gastó $100, comprando toda la materia prima en la avenida B.
Al referirse a los artículos que venden los almacenes, dijo que, a pesar de que la ropa es más barata, está mal hecha. “No es lo que usa por tradición el panameño”.
Los comercios, sin embargo, han encontrado terreno fértil para vender productos indispensables para las fechas patrias a precios de ganga. Una blusa típica cuesta $14.99, una camisa en $22.99, un conjunto para niñas $24.99 y una camisa típica para niños $19.99.
Y a pesar de imitar los trajes típicos, el Ministerio de Comercio e Industrias advierte que no es así, porque el producto, -aunque tenga similitud con los trajes típicos- a simple vista presenta diferencias de modo de confección/calidad (hecho a mano vs producción industrial/en serie).
“Los artículos terminados como blusas y faldas alusivos / inspirados en polleras, basquiñas, etc., son confeccionados localmente y en muchos casos de forma industrial. Su comercialización no se realiza haciéndolas pasar como piezas originales (polleras artesanales hechas a mano)”.

