El sector público no financiero registró en 2020 un déficit fiscal de $5,350.4 millones. Se trata de un aumento de $3,437.2 millones o 179.6% si se compara con 2019.
El desbalance entre ingresos y gastos equivale a un 9.95% del producto interno bruto (PIB) proyectado para fin de año, una estimación recogida en el balance fiscal y que supondría una contracción del PIB hasta los $53,762 millones.
Por tanto, el déficit supera ampliamente el registro del año anterior, aunque está dentro de los límites que se dio el Gobierno en la última reforma a la Ley de Responsabilidad Social Fiscal.
Para 2020, se planteó por primera vez un techo de déficit fiscal en un rango de valores, entre 9% y 10.5%.
Esto es por la incertidumbre sobre el desempeño de la economía en el marco de la pandemia, explicó el ministro de Economía y Finanzas, Héctor Alexander.
El déficit fiscal es la consecuencia de una fuerte reducción en los ingresos. En concreto, para todo el sector público no financiero, los ingresos sumaron $9,761 millones, una cifra que representa una caída de 21.2% o $2,621.9 millones respecto al cierre de 2019.
El sector público no financiero está compuesto por las entidades del Gobierno Central y por las instituciones descentralizadas, entre las que destaca la Caja de Seguro Social (CSS). Y es al nivel del sector público no financiero que se marcan los límites de déficit en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal.
Los ingresos corrientes del Gobierno Central totalizaron $6,492.5 millones, es decir, $1,868.5 millones o 22.3% menos que un año antes. Esta es la consecuencia para las finanzas públicas de los prolongados cierres de actividades económicas durante 2020, que redujeron la generación de ingresos de empresas y trabajadores y, en consecuencia, los impuestos que estos pagan al Estado.
Los ingresos de la CSS también resintieron el parón de actividad y la suspensión y terminación de contratos laborales. Sus ingresos fueron de $3,055.5 millones, una caída de 17.7% o $656.3 millones respecto al ejercicio anterior.

Más gasto
A pesar de la fuerte caída de ingresos, el gasto total del sector público no financiero se incrementó en 2020 y totalizó $15,111.4 millones, 5.7% más que el año anterior.
El aumento fue más sustancial en el gasto corriente, es decir, en las operaciones del Estado, que totalizaron $11,347.8 millones, un 6.6% más que en 2019.
Solo a servicios personales o planilla se destinaron $3,510.6 millones en el Gobierno Central. Esa cifra supera en $300 millones o 9.3% el registro del año anterior.
En una conversación sostenida esta semana, antes de que se hiciera público el balance fiscal, el ministro Alexander reconoció que el gasto en planilla y subsidios fue alto en 2020, pero también defendió que a pesar de la crisis y la caída de ingresos, se consiguieron los recursos para cumplir estos compromisos y no hubo un problema de tipo presupuestario. “Todo esto se ha seguido pagando. Hay una base que se podría haber afectado más si esto no se hubiera hecho... A veces es difícil estimar los beneficios de las estrategias de prevención”, dijo el ministro al explicar que se optó por mantener cierto nivel de gasto para no perjudicar más a la economía.
Desde la empresa privada, sin embargo, se ha solicitado una mayor cuota de solidaridad por parte del sector público, por ejemplo, a través de reducciones de jornadas y salarios a los funcionarios con cierto nivel de ingreso y que no trabajan en la lucha contra la Covid-19.
Consultado al respecto, el ministro señaló que en la reestructuración del presupuesto que se hizo el año pasado, se incluyó una contención de $150 millones en la parte de planilla.
Intereses
Otro gasto que está ganando terreno en los últimos años es el de los intereses de la deuda. Solo en 2020 se pagaron $1,416.1 millones en intereses, un 12% más que el año anterior, según el balance fiscal del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Esto se debe a la mayor contratación de deuda durante los últimos años, cuyo saldo se duplicó entre 2014 y 2020 y subió especialmente el año pasado, precisamente para captar los recursos que cubrieron el gasto del Gobierno ante la fuerte caída de ingresos.
El peso de la panilla, los intereses de la deuda y el resto de gastos corrientes reducen la capacidad de inversiones del Ejecutivo.
Los gastos de capital de todo el sector público no financiero sumaron $3,763.7 millones, un 3.2% más que el año anterior, pero en el ámbito del Gobierno Central, el gasto de capital cayó 4.6%.
Alexander admitió que uno de los desafíos de la administración pública es generar mayor ahorro corriente para así tener mayor capacidad de inversión, una meta que tampoco se alcanzará en 2021, ya que los ingresos no serán suficientes para cubrir el gasto operativo y, por lo tanto, el Gobierno se tendrá que seguir endeudando para compensarlo.
