La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) se pronunció a favor de que se desarrollen los procesos de licitaciones y contrataciones de energía que el país necesita en el corto plazo para no poner en riesgo el suministro de electricidad.
El país cuenta con suficiente capacidad instalada de potencia y energía, pero varias plantas térmicas podrían apagar sus motores y cerrar debido a que la estatal Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa) no ha convocado a licitaciones para nuevos contratos de energía.
La situación se atribuye a que existe una supuesta sobrecontratación de suministro de energía con los contratos firmados hace años con las térmicas que utilizarían gas natural para generar: Panama NG Power y Sinolam Smarter Energy, pero se desconoce el avance de construcción de estos proyectos, pese a que una de estas plantas ya debía haber comenzado a operar.
El modelo eléctrico panameño está estructurado con tres actores: las empresas de generación, que producen la energía; la transmisión a cargo de Etesa para transportar la electricidad en alta tensión hasta los centros de consumo; y las distribuidoras (ENSA y Naturgy), que prestan el servicio de suministro de la energía a los clientes finales.
La Cciap ha señalado que la confiabilidad del suministro de energía es parte de las prioridades estructurales que el Estado debe atender con sentido de urgencia dado que, se trata de un componente crítico en la recuperación económica del país y que se ve amenazado por la falta de liquidez, producto de medidas de moratoria adoptadas y extendidas por la pandemia.
Aunque la moratoria que aplazó el pago de la facturación de energía eléctrica venció el año pasado, muchos clientes no están cumpliendo con los arreglos de pago para ponerse al día en sus cuentas, situación que afecta la liquidez de las empresas distribuidoras.
El gremio empresarial indica que se hace necesario que el Gobierno nacional brinde apoyo a las empresas distribuidoras de electricidad, que han cargado con el peso de la moratoria a los servicios públicos, pero al mismo tiempo también “urge que la administración gubernamental imprima igual premura a las licitaciones correspondientes que permitan manejar la renovación del parque nacional de generación con la entrada y salida ordenada de plantas sin poner en riesgo la disponibilidad de electricidad”.
Añade que por la naturaleza de las condiciones climáticas nacionales se hace necesaria una matriz energética diversificada entre fuentes renovables y térmicas. “Las plantas térmicas permiten asegurar el suministro de energía constante, dado que pueden responder de manera inmediata cuando hay fallas o condiciones climatológicas no favorables, como es la época seca”. Las fuentes renovables no convencionales, como eólica y solar, no son reconocidas como potencia firme debido a que el viento y el sol solo son constantes en la temporada seca.
La realidad, añade la Cciap, es que el mundo camina hacia el reemplazo de plantas térmicas que generan energía en base a carbón y combustibles por nuevas tecnologías más eficientes y menos contaminantes, como gas natural. Sin embargo, dicha migración en nuestro país se encuentra retrasada y mientras la misma sucede, no se puede poner en riesgo la seguridad del sistema, omitiendo procesos de licitaciones y contrataciones de energía que el país necesita en el corto plazo.
